JUICIOS ESPAÑA Y JUICIOS USA. LA DECEPCIÓN DE LOS CLIENTES QUE HAN FORMADO SUS ESPECTATIVAS EN BASE A JUICIOS DE PELICULAS AMERICANAS.

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Es posible que algunos abogados españoles, los menos comerciales, y que nos importa más ganar el juicio que satisfacer a quien nos ha realizado el encargo,  pensando erróneamente que eso es lo que quiere, nos encontremos  con una gran decepción del cliente,  profano del derecho y desconocedor del sistema continental europeo, al que pertenece España, al no encontrar la ampulosidad, grandilocuencia y pomposidad que espera en el discurso de su abogado.

A veces el cliente quiere algo más que ganar el juicio. Quiere ganar el juicio y, además creer que lo va a ganar. Y para creer que lo va a ganar necesita algo de teatralidad, de retórica y de oratoria dirigida a él mismo y dirigida a un público que, sin embargo, no tiene que decidir sobre el asunto que se ventila en el juicio.

En definitiva, necesita un discurso motivador, le gustaría incluso un discurso de esos que nos levantan del asiento cada vez que lo escuchamos y, espera de su abogado, sobre todo, la agresividad necesaria en el interrogatorio de la parte contraria y de sus testigos,  para hacerles pasar un mal rato, lo que, en el sistema jurídico continental, no siempre nos acerca a un resultado favorable del pleito.

Para comprender lo que quiero decir y las diferencias entre los dos sistemas jurídicos que condicionan la actuación de los abogados, es necesario remitirnos a sus orígenes: el origen del sistema continental europeo, al que pertenece España, y origen del sistema jurídico norteamericano,  como sistema de Common Law.

“La diferencia fundamental es que allí todos los juicios con un mínimo de gravedad son fallados por el jurado, cualquier ciudadano puede ser jurado y emitir veredicto. El juez sólo ordena la legalidad de juicio y del veredicto, pero no decide su contenido”. (“Juicios USA, Juicios España: La Gran diferencia” Artículo revista Psiquiatría.net 10 agosto 2008)

Por ejemplo, «En Estados Unidos el caso Urdangarín no habría durado tanto como en España, habría sido más rápido», afirma Rafael Domingo, profesor de Derecho en Atlanta y experto en Derecho constitucional y comparado. Ello no significa que la sentencia en EE.UU. hubiera sido más justa. «En España, como en el resto del continente europeo, la Justicia es más sustantiva, participa de una tradición según la cual hay que mirarlo todo con lupa, hasta llegar a la solución que sea más justa», (“ASI FUNCIONA LA JUSTICIA EN OTROS PAISES”. Artículo diario ABC emili j. blasco/ b. bergareche 17/02/2014).

Por tanto, ahí tenemos la primera razón que explica porque la referida decepción del cliente es infundada: si “la justicia es más sustantiva y …hay que mirarlo todo con lupa”, la incidencia de la retorica en el resultado del juicio será menor, debido a que se tendrán en cuenta otros muchos aspectos de importancia distintos de la brillantez del abogado (a los ojos de un profano en derecho)  en su discurso.

El segundo motivo que explica la falta de base de la decepción del cliente que ha formado sus expectativas en el cine, es que el procedimiento civil de los Estados Unidos tiene diversas características, como un extenso juicio previo para mostrar los documentos relevantes, un gran peso del testimonio bajo juramento, ya sea previo o durante el juicio, y un juicio previo muy agresivo que puede desembocar en una sentencia provisional o en un acuerdo entre las partes.

Si en Estados Unidos, existe “un gran peso del testimonio bajo juramento”, quiere decir que, en el sistema jurídico de España existe una menor relevancia de las declaraciones testificales, por lo que el cliente debería ser consciente del lugar donde se está celebrando el juicio y el sistema jurídico aplicado, antes fijar sus expectativas sobre el resultado en conocimientos adquiridos como espectador cinematográfico de películas USA.

Todo ello significa, que la expresividad, incluso la agresividad del abogado poniendo contra la pared a un testigo, la puesta en escena del interrogatorio de la parte y de los testigos cobra mucha mayor  importancia en el sistema jurídico anglosajón, que en el entorno del Derecho Romano, en el que rige el sistema de Derecho continental. Por tanto, en España,  no es tan importante para ganar el juicio,  la satisfacción del cliente con expectativas de juicio de película americana.

Un detalle muy significativo consecuente con lo anterior, es el hecho que el abogado español, que tiene que convencer sólo al Juez, permanece sentado todo el tiempo durante el juicio, mientras que el americano, que debe utilizar todos sus recursos como orador para persuadir o convencer a un público (al jurado), cuando habla, cuando pregunta, se levanta y permanece en pie a su voluntad, como cualquier showman.

Interesante el artículo publicado en La opinión de Málaga.es, “EE.UU y España: Dos sistemas procesales diferentes”, del que extraigo tres ideas:

“El origen de estos sistemas se encuentra en las propias raíces históricas de cada uno de ellos; en el sistema continental europeo, al que pertenece España, el ejercicio de la potestad de castigar correspondía al monarca en el Estado absolutista, y los movimientos constitucionalistas a partir de finales del siglo XVIII lo fueron democratizando atribuyendo su control al poder judicial, por lo que es un proceso de arriba hacia abajo, y su tendencia es la dulcificación del rigor propio del absolutismo inicial, tutelando los derechos del ciudadano con múltiples garantías que se plasmaban en los textos constitucionales, entre los que puede destacar la presunción de inocencia.

En el sistema norteamericano, por el contrario, su origen está en los disidentes radicales religiosos que emigraron a América y constituyeron la única república pura (Estados Unidos no tiene jefe del Estado), y el fenómeno se produce partiendo directamente del pueblo, y se encuentra profundamente influido por las ideas que inspiraron la naciente república, el pensamiento de Benjamin Franklin y los principios radicales religiosos del pensamiento luterano en el que «como derivación directa de la divina voluntad, el orden objetivo histórico en que por designio de Dios se encuentra el individuo conduce irremisiblemente a la idea del destino, debiendo cada persona permanecer en la profesión y estado en que la ha colocado Dios», y las ideas calvinistas que niegan el libre albedrío y preconizan la predeterminación, llevando todo ello a la concepción de que el delincuente se encuentra en esa situación por designio divino y muestra un anticipo de su condenación eterna, razón por la cual ese determinismo lleva a una ausencia total de compasión con el que ha vulnerado la Ley.”

“Todo ello, unido al concepto ejemplarizante de la prevención general, hace que, a diferencia de nuestro sistema en el que el sumario se sigue con todo sigilo para proteger no sólo el aseguramiento de la prueba sino también el buen nombre del inculpado que se presume inocente, en EEUU las comparecencias ante el juez, que es un juez de garantías y no instructor, conlleve ya, en cierto modo, una pena similar a la famosa pena de banquillo en la segunda fase de nuestro sistema procesal, que es disuasorio para la ciudadanía en general cuando ven que la falta de acepción de personas es total, sometiendo a juicio en las mismas condiciones a cualquier persona por muy relevante que sea su condición social y económica”. . (¿Puede servir la experiencia de EEUU para formar abogados en España? 21 abril, 2014/22 Comentarios/en Educación, Profesiones jurídicas, Universidades /por Soledad Atienza. Hay derecho. Por una conciencia cívica).

Como decía, en nuestro sistema se sigue el sumario “con todo sigilo”, de forma que el abogado que actúe como un gran orador en el juicio, tendrá muchas menos posibilidades de éxito en España que en USA y, la influencia de su retórica y agresividad con los testigos en el resultado del pleito, sería notablemente superior en Estados Unidos, mientras que en España con frecuencia es contraproducente porque cansa, aburre e incomoda a un juez que está sometido al imperio de la Ley (española), que se encuentra sobrecargado de trabajo y, que lo único que quiere es aplicar el derecho al caso concreto y acabar cuanto antes.

“El sistema jurídico de EEUU, como sistema de Common Law, se basa en el precedente judicial, de manera que las sentencias de los jueces constituyen la fuente principal del Derecho y el juez es el creador del Derecho. Frente a esto, en la tradición del Civil law, la principal fuente del Derecho es la ley, las sentencias de los jueces tienen un peso mucho menor de lo que lo tienen en EEUU en la formación del Derecho. En un sistema de Derecho Civil, el Derecho tiene un origen legislativo y la función de los jueces es aplicar las normas al caso concreto y esa diferencia fundamental en el sistema de Derecho determina a su vez una diferencia en el papel de las principales profesiones jurídicas en particular el del profesor de Derecho. En EEUU el juez es la figura más importante en el mundo jurídico y en Europa continental esa figura la ocupa el profesor de Derecho que forma estudiantes, escribe e investiga. En EEUU son los jueces los que han creado las tendencias jurídicas más notables (jueces como Oliver Wendell Holmes, Benjamin N. Cardozo o William Rehnquist), mientras que en España, son los profesores de Derecho las figuras más relevantes en el desarrollo del Derecho”.

“Sin duda a primera vista estas diferencias hacen pensar que el método socrático es más adecuado para formar abogados en Common Law que en Civil law, y que el método de la conferencia es el más adecuado para el Civil law.” (¿Puede servir la experiencia de EEUU para formar abogados en España? 21 abril, 2014/22 Comentarios/en   Educación,  Universidades /por Soledad Atienza. Hay derecho. Por una conciencia cívica. Profesiones jurídicas )

 

 

¿Porqué se afirma en la anterior cita que el método socrático es más adecuado para formar abogados en Common Law (USA) que en Civil law (que en España)?:

El método socrático es un método de dialéctica o demostración lógica para la indagación o búsqueda de nuevas ideas, conceptos o prismas subyacentes en la información. Fue descrito por Platón en los diálogos Socráticos. Por esto, Sócrates es habitualmente reconocido como el padre de la ética occidental o filosofía moral.

La práctica implica efectuar una serie de preguntas alrededor de un tema o idea central, y responder las otras preguntas que aparezcan. Normalmente, este método se usa para defender un punto de vista en contra de otra posición. La mejor forma de evidenciar el acierto de un “punto de vista” es hacer que el oponente se contradiga a sí mismo y de alguna forma apruebe el “punto de vista” en cuestión.

Evidentemente que en nuestro sistema jurídico también es importante hacer que el oponente (el testigo) se contradiga a sí mismo, pero lo que estamos diciendo es que es más necesario y conveniente el conocimiento de este método socrático para los abogados americanos, para que puedan hacerlo con más vistosidad,  porque en España sólo tenemos que hacer que la contradicción del testigo la vea un  juez que en el 90 % de los casos es un experto en detectar la mentira, mientras que en USA da lo mismo que lo vea el Juez o no, lo que importa es convencer a un público no formado en derecho: El jurado, un público que tendrá que decidir el sentido del fallo y que valorará más esa contradicción del testigo, que cualquier argumento jurídico que, por otra parte es posible que no entienda.

Lo expuesto, aunque comprendo que difícil de creer para algunos clientes con su opinión formada a lo largo de muchos años, es algo notorio. Incluso pueden encontrar en Yahoo, una buena  respuesta a la cuestión planteada sobre diferencias entre los dos sistemas jurídicos referidos en este artículo:

“Existen dos diferencias fundamentales:

1.   El tratamiento jurídico. El fundamento del derecho en USA es el “case law” o sea el antecedente judicial, y en España (y países del entorno del derecho romano) es la Ley, siendo la jurisprudencia una mera ayuda para interpretar algún extremo de la Ley.

2.   Consecuentemente la actuación ante los tribunales es diferente. En primer lugar porque el juez no siempre juzga, sino simplemente preside. Aquí en España el juez juzga aunque haya jurado, que se limitará a aceptar o rechazar la culpabilidad, siendo cuenta del juez lo demás.

Como es natural la costumbre opera y los americanos se parecen más al planteamiento británico de los juicios, estando las dos partes frente al juez y no de lado y enfrentadas entre sí como sucede en España.  (¿Diferencias entre juicios en España y E.E.U.U.? Yahoo)

En resumen, el Juez español es el único que tiene que decidir el sentido del fallo de sus sentencia, sólo tiene que aplicar la ley al caso concreto sin dejarse influenciar por cuestiones ajenas a ala ley, conoce perfectamente cuando un testigo dice la verdad y cuando desvía la mirada y miente y, por supuesto, se da cuenta cuando un testigo se contradice antes que cualquier miembro del público, sin que necesite que un abogado se lo explique y, mucho menos necesita ni le gusta que el abogado intimide o acose al testigo poniéndolo nervioso, cuando ya no hace falta, porque el testigo ya ha caído en la contradicción. En España el jurado no decide, solo propone.

 

El juez español no quiere retórica, lo que quiere es concisión y argumentos jurídicos relacionados con el resultado de las pruebas practicadas y, eso sí que va ayudar a ganar el juicio, más que un discurso grandilocuente y pomposo y, más que un interrogatorio dramático y teatral.

El abogado español debe dirigirse al juez, es más importante que conozca la Ley (para el americano es más importante la jurisprudencia) y, debe convencer al juez con argumentos jurídicos, ayudándole a dictar sentencia al relacionar el resultado de las pruebas que le favorecen con los preceptos aplicables al caso. La oratoria es menos importante porque al juez no le va a engañar con discursos interesantes pero inútiles en nuestro ordenamiento jurídico.

El Juez americano, sin embargo, sólo preside, controla la legalidad pero no decide. Quien decide el sentido del fallo es el jurado que no estará formado en derecho en su mayoría, salvo alguna excepción de alguno de sus miembros.

El abogado americano tiene que dirigirse a un público no formado en derecho, que le va a dar más importancia a los hechos que a los argumentos jurídicos que quizá no entienda. Por ello, es más importante en aquel sistema jurídico que el abogado conozca la jurisprudencia e informe a los miembros del jurado como decidieron otros jurados en casos similares y, es más importante que actúe como un gran orador,  conozca el método socrático y, “apriete” a los testigos porque probablemente es lo único que tiene y que le puede ser útil: su personalidad, sus dotes de oratoria y su capacidad para hacer llegar no al juez, sino al jurado,  los errores de los testigos de la parte contraria en sus declaraciones.

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